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Follow Dir: David O. Russell
18 enero 2012

Crítica: El lado bueno de las cosas

Nota Muvin.es
8.0
Lo bueno: Un reparto brutal, y un guión tan divertido como triste, incómodo, y en ocasiones, brillante.
Lo malo: El tercio final se antoja convencional en comparación con el resto de metraje.
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El lado bueno de las cosas

Toda temporada de premios que se precie tiene que tener una sorpresa indie, aunque este término esté bajo más discusión que nunca. La de este año parecía ser Las sesiones, de Ben Lewin, con un extraordinario John Hawkes y el regreso de la mejor Helen Hunt. Sin embargo, y desde que diera la campanada en el Festival de Toronto, le ha cedido el puesto a esta El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook), dirigida por el siempre controvertido David O. Russell, y con un plantel de primera. Ahora bien, llamar película indie, pequeña, a un film que, más allá de sus 21 millones de presupuesto, está producido por el todopoderoso Harvey Weinstein, con el director nominado al Oscar por The fighter, y protagonizado por un galán de moda, la taquillera actriz responsable de sagas como las nuevas X-Men o Los juegos del hambre, y el mítico, fuckin´ Robert De Niro, es cuanto menos, debatible.

Lo que no es debatible es que El lado bueno de las cosas es una de las mejores películas que nos ha legado el ya difunto 2012, una sorpresa tan agradable como inesperada, disfrutable y satisfactorio como no lo era un largometraje desde hacía tiempo, y capaz de darnos un final con el que sentirnos bien, a gusto, pero no idiotas.

Y eso que, bien mirado, no estamos hablando sino de una comedia romántica, un chico-conoce-chica de fórmula, pero eso sí, lleno de mala uva, con un retrato de personajes lleno de cariño pero nunca complaciente, comprensivo pero no justificable, sacando un enorme partido a todos los traumas (y tienen muchos) que presentan. El guión, obra del propio Russell a partir de la novela de Matthew Quick, nos introduce en la vida de Pat (Bradley Cooper), que acaba de salir tras ocho meses interno en un sanatorio por la paliza casi mortal que le propinó al amante de su mujer. Su único y obsesivo objetivo: recuperarla. Su única ayuda: la cuñada de su mejor amigo, una joven viuda (Jennifer Lawrence) que alivia su pena acostándose con todo aquel que pilla a su paso. Y en medio, los padres de Pat, la abnegada madre (Jacki Weaver) y su padre (De Niro), un fanático del fútbol americano y apostador ilegal.

El lado bueno de las cosas

El conjunto de secundarios está perfectamente definido, aportando personajes brillantes, como los que llevan a cabo John Ortiz y Chris Tucker (quien, entregas de Hora punta aparte, permanece alejado del cine desde 1997), ambos con intervenciones realmente hilarantes. Con papeles de mayor peso dramático encontramos a Jacki Weaver, que nos enternece con su fragilidad y sufrimiento materno (algo sorprendente teniendo en cuenta que su nominación al Oscar vino por Animal Kingdom, donde interpretaba a otra madre muy distinta… cabecilla de una mafia australiana), y el mejor Robert De Niro desde hace… bueno, demasiado tiempo, combinando a la perfección la comedia (alejada eso sí, del histrionismo que caracterizaba sus actuaciones en Una terapia peligrosa o Los padres de ella), y el drama (la conversación con su hijo en la habitación de este).

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Y al frente de todos ellos, una sorpresa y una confirmación. La sorpresa es Bradley Cooper, que entrega la mejor y más compleja interpretación de su carrera, lejos de la saga cómica que le ha dado fama, Resacón en Las Vegas I & II, las comedias románticas de saldo como Historias de San Valentín, o fallidos intentos serios como Sin límites o El ladrón de palabras. Su Pat es todo un torrente de vitalidad, imprevisible, tan radical como la bipolaridad que le afecta, si bien, tras su magnífica presentación, y a pesar de su evidente trastorno (la búsqueda que lleva a las tantas de la madrugada del vídeo de su boda por toda la casa es tan divertida como desasosegante), es imposible no quererle (impagable cuando arroja, al grito de “¡Vaya puta mierda!”, el “Adiós a las armas” de Hemingway por la ventana). Con justicia, Cooper ha pasado el corte final a los nominados al Oscar a Mejor Actor, sorprendiendo a los que no veían más que unos ojos bonitos y una sonrisa.

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La confirmación es, por supuesto, Jennifer Lawrence, esa niña de 22 años que en 2010 fue nominada a mejor actriz por esa especie de Bogart adolescente y sureña de Winter´s Bone (esa sí, una peli indie; y muy buena además), y ahora se ha convertido en una de las mayores garantías de Hollywood gracias a las sagas de X-Men y Los juegos del hambre. Su personaje es de los que marcan época, una auténtica contradicción dentro de la comedia romántica, combinando fragilidad y dureza con un magnetismo que traspasa la pantalla, y todo ello con una belleza serena que, precisamente por su normalidad, por su rollo de “vecina de al lado” resulta tan cautivadora.

David O. Russell, que empezó y casi termina su carrera envuelto en polémica (se lío a ostia limpia con George Clooney en el rodaje de Tres reyes) parece haber ido serenando su temperamento a la vez que ha mejorado su manejo de la narración y de la puesta en escena, haciendo de este film, por encima de la muy notable The fighter, su mejor película, con un ritmo imparable, una cámara siempre en movimiento, tan inestable e inquieta como el propio protagonista, imprevisible en sus secuencias y en su devenir, y llenos de unos diálogos tan vertiginosos como brillantes, siempre eficaces envuelvan a dos personajes o a diez (lo que ocurre en un par de ocasiones), y salpicada de una excelente banda sonora (con temas originales de un Danny Elfman exorcizado de sus autoplagios “burtonianos”). Porque si algo es El lado bueno de las cosas durante la mayor parte de su metraje, es imprevisible; nunca sabes por donde Russell va a llevar a sus personajes, por donde van a salir, y si bien más tarde uno lo analiza detenidamente y observa ciertos patrones de comedia romántica, estos son totalmente imperceptibles durante su visionado. El espectador asiste, casi siempre con una sonrisa en la cara y alguna que otra carcajada, a una comedia dramática llena de personajes atípicos y políticamente incorrectos, donde se adivina una historia romántica que nunca llega a ser romance, y donde sus estallidos de violencia, esporádicos, cortantes, te clavan en la butaca.

El lado bueno de las cosas

Es una pena que en su último tercio el relato se vuelva más convencional y, sobre todo, previsible. No llega a ser algo molesto, pues durante hora y media el film te tiene totalmente absorto, pero precisamente por eso su devenir final se antoja descafeinado. Pero eso sí, como ya he dicho, no deja de ser satisfactorio, y la sonrisa de tu rostro se mantiene incluso ya entrados los títulos de crédito. Es tan sólo una bajada de peldaño para una película que, por momentos, roza la brillantez (en todas las secuencias que Cooper y Lawrence, con una química que explota la pantalla, comparten juntos, una extraña y maravillosa alineación de guión, dirección, y actores, que te hacen amar el cine de “personas hablando”; la llegada de Cooper a su casa, y sus primeros enfrentamientos con De Niro; la pelea entre ambos en mitad de la noche), y en conjunto acaba por ser una de las películas más divertidas, valientes, duras y sí, reconfortantes, que nos ha dado el cine reciente.

Así, no sería nada descabellado que El lado bueno de las cosas se alzase victoriosa en los próximos Oscar (ha obtenido 8 nominaciones, incluyendo Película, Russell aspira a Director y Guión, sus cuatro actores principales están nomiandos…), uniéndose al Olimpo de la atípicas comedias románticas como Annie Hall o Mejor… imposible que conquistaron la estatuilla. Y aunque los Globos de Oro sólo premiaron a Jennifer Lawrence (el de Mejor Película de Comedia o Musical fue a manos de esa oportunidad perdida y finalmente bodrio de cuidado que es Los miserables), quizá los Oscar se dejen de tigres, presidentes, misiones heroicas de la CIA, y se decida por una película de personas normales, llenas de problemas, y necesitadas de un baile y algo de amor.

Y si no, siempre estará Harvey Weinstein para sobornar a quien haga falta.

Lee más críticas: El Gran Gatsby crítica.

 

Crítica: El lado bueno de las cosas, 5.7 out of 10 based on 3 ratings
Mario Hernández


Titulado en Dirección Cinematográfica.