El Pacto poster
Follow Dirección: Roger Donaldson
Guión: Robert Tannen y Todd Hickey

El pacto – Crítica

Nota Muvin.es
3.0
Lo bueno: Los trajes de Guy Pearce.
Lo malo: Que este tipo de películas existan.
Nota Usuarios
7.5
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Cuando su esposa es brutalmente asaltada, Gerard (Nicolas Cage), un profesor de Nueva Orleáns, decide tomarse la justicia por su mano contando con el apoyo de un misterioso tipo llamado Simón (Guy Pearce), pero éste le exige un favor a cambio de su colaboración. 
Título original: “Seeking Justice”. Estados Unidos, 2012 – 105 minutos – Thriller policíaco / Intriga

Intérpretes: Nicolas Cage, Guy Pearce, January Jones, Jennifer Carpenter, Harold Perrineau, IronE Singleton, Joe Chrest.

Algún día, en un futuro no muy lejano en el que todos y cada uno de nosotros ya habremos sido rescatados por el nuevo superhéroe del momento, el hijo fruto de la unión (que no matrimonio) de Esperanza Aguirre y una hiena retrasada; un futuro en el que Mario Casas ganará su décimo Oscar al Mejor Pectoral Izquierdo (el derecho seguirá resistiéndosele, al menos, un par de años más); en el que el cine se verá en hologramas “starwarsianos”, al calor de nuestros nuevos hogares, bajo puentes, en las cloacas compartiendo piso con los Morlocks, o construyendo la república independiente de tu casa con cuatro cartones y uno más de Don Simón; un futuro, decía, en el que aparecerá una película, o libro, ensayo, conjunto de relatos, poemas, o mierdaspinchásenunpalo, titulado “El curioso caso de Nicolas Cage”.

Y no, no tratará de la vida una persona que nace viejo y conforme avanza su vida rejuvenece, como en la portentosa película de David Fincher (aprovecho para decir a todos aquellos que me cruzo en el camino y que me califican esa obra maestra de bodrio y aburrida, pese a mi de sobra conocida tolerancia y respeto por las opiniones de los demás, mi buen humor y carácter asequible, que se pueden ir yendo, y muy mucho, a tomar por saco).

El Pacto

Y es que la carrera de Nicolas Cage es, cuanto menos, curiosa. Porque parece haber pocos actores tan activos, tan sumamente entregados a la causa de destrozar sus trayectorias como el bueno de Cage. Me batiré a espada y vizcaína con quien me diga que no es un buen actor: un Oscar por su extraordinaria labor en Leaving Las Vegas, una nominación más por su doble papel en Adaptation. El ladrón de orquídeas, y títulos como Arizona Baby, Corazón salvaje, Ojos de serpiente, Los impostores, o la estupenda El señor de la guerra, son palabras mayores para un actor que empezó de enchufado en filmes de su tito Francis Ford Coppola, como La ley de la calle o Cotton Club. Además, es el protagonista de tres de las mejores películas de acción de los 90, década dorada para el género: La Roca, Con-Air, y Cara a cara (total obra maestra), así, pam, seguiditas.

Pero claro, luego está el Nicolas Cage del primer decenio del 2000, donde, a excepción honrosa de Kick-Ass, parece encantando de hacerse con todo bodrio que pueda protagonizar, como (y agárrense) 60 segundos, La mandolina del capitán Corelli, Windtalkers, World Trade Center, Wicker Man, Next, Señales del futuro, El aprendiz de brujo, En tiempo de brujas, Furia ciega, Bajo amenaza, El motorista fantasma 1 & 2… Arf. Ya. Ha dolido. Así, la pregunta que se nos pasa por la cabeza es: ¿qué te pasa, Nic? ¿Cuál es tu problema? ¿Por qué pareces emperrado en protagonizar tanta basura? ¿Y por qué cuando te llega algo interesante (dícese de la nueva versión de Teniente corrupto que dirigió Werner Herzog) pareces colocadísimo de speed y te pasas tres pueblos? ¿Tu agente realmente cobra?

En fin, que el de Nicolas Cage me parece un caso realmente interesante sobre el que habrá que estar atento. Quizá cuando estrene El motorista fantasma 3 llegará el momento de hacer un nuevo análisis.

¿El qué? Ah, sí. La película. Ups. Se me olvidaba. El pacto, parece que se llama. Pues qué quieren que les diga. No merece la pena ni que se la descarguen. Entre bostezo y bostezo me voy enterando de que un Nicolas Cage que pasaba por ahí (literalmente; tiene cara de dime mi marca y cuál es mi frase) es un improbable profesor de literatura en Nueva Orleáns que enseña Shakespeare a sus problemáticos alumnos (porque así es Estados Unidos; los alumnos son problemáticos y los profesores los educan con Shakespeare, claro que sí) al que un malote Guy Pearce (que está que se luce últimamente también, como demuestra la crítica de un compañero de la página), encantado con su chicle y sus trajes, le tiende una trampa.

El Pacto

A ellos les acompañan un reparto de rostros televisivos: January Jones de Mad Men, estupenda en la serie pero cuyo único mérito en cine era el vestuario de X-Men: Primera generación; la escuálida Jennifer Carpenter de Dexter; Harold Perrineau, de Perdidos e IronE Singleton de The Walking Dead, ese personaje sin sustancia al que nadie de la serie hace mucho caso, sin preguntarse cómo es que, siendo negro, siga vivo al comienzo de la tercera temporada. Por el medio, una trama previsible, llena de aparentes giros de guión que no hacen sino que me hunda un poco más en la butaca, alguna que otra escena de acción que no viene mucho a cuento (y torpemente filmadas: el casi atropello del camión en el puente), y mucho rollo para una hora y tres cuartos de mi vida. No puedo decir mucho más porque ni me acuerdo ni me apetece.

Lo único que se me pasa por la cabeza, mientras los créditos finales desfilan ante mí con la desvergüenza propia de una mala película, es que, definitivamente, algo pasa con Nic. Mientras, sólo podemos esperar que llegue Kick-Ass 2. O ver, por décima vez, esa maravilla, esa catarsis interminable del cine de acción que es Cara a cara, donde compartía protagonismo e histrionismo (y cara, claro) con John Travolta.

Madre mía. Otro que tal baila.

El pacto - Crítica, 7.5 out of 10 based on 2 ratings
Mario Hernández


Titulado en Dirección Cinematográfica.