El skylab cartel
Follow Dirección y guión: Julie Delpy

El Skylab – Crítica

Nota Muvin.es
7.5
Lo bueno: Un elenco de increíbles actores bien dirigidos.
Lo malo: Un género que tal vez no sea apto para todos los públicos.
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La familia de Albertine, de 11 años, se reúne en la Bretaña francesa para pasar celebrar el cumpleaños de su abuela. Será un día lleno de aventuras, emociones, sorpresas, alegrías,discusiones, tragedias  y demás experiencias vitales. Mientras, la madre de Albertine está obsesionada con la noticia de que el satélite norteamericano Skylab está cayendo sobre la Tierra, y podría impactar contra la Bretaña francesa y matarlos a todos.
Título original: “Le Skylab”. Francia, 2011 – 113 minutos – Comedia / Familia

Intérpretes: Lou Avarez, Julie Delpy, Eric Elmosnino, Aure Atika, Noémie Lvovsky, Bernadette Lafont, Emmanuelle Riva…

Llega por fin a nuestra cartelera, con 10 meses de retraso, “Le Skylab”, la cuarta película como realizadora de Julie Delpy, actriz de origen francés conocida en nuestro país sobre todo por haber protagonizado las tan románticas como existencialistas “Antes del amanecer “ (1995)  y su secuela “Antes del atardecer” (2004), cinta que además coescribió junto al director de ambas, Richard Linklater.

El Skylab” es una comedia costumbrista divertida y brillante basada en las propias experiencias familiares de su directora, que cuenta lo que ocurre cuando una familia se junta para celebrar el cumpleaños de la abuela, visto a través de los ojos de Albertine, una niña de 11 años.

La cinta va desgranando poco a poco las luces y sombras de tres generaciones de la familia de Albertine, en la que hay desde un médico de derechas hasta un vendedor de aspiradoras de origen español, pasando por un deportista fracasado, un excombatiente de Vietnam, y un actor callejero anarquista y feminista. Se retrata con la misma lucidez el mundo ingenuo y emocionante de la infancia, el turbulento de la adolescencia, las contradicciones de la mediana edad, y los achaques y dulzura de la tercera edad.

El Skylab

Hay hueco para todos y para todo en la historia de la Delpy. Desde enamoramientos y besos con lengua hasta viejas rencillas familiares debidas a la política. Y todo en un día, y en una noche, que va transcurriendo con sus altibajos alrededor de una mesa, de un cordero asado, de infinitas botellas de los más diversos licores, de anécdotas familiares, canciones picantes, cuentos infantiles y de terror e infinidad de momentos tan hilarantes y surrealistas como verosímiles.

La historia se cuenta a modo de flashback. Todo empieza en un viaje en tren desde París a la Bretaña francesa. Albertine, la protagonista, viaja con su marido y sus dos hijos y recuerda que hizo ese mismo viaje cuando tenía 11 años, acompañada de sus padres (con la propia Julie Delpy en el papel de su madre) para pasar un día en compañía de toda la familia celebrando el cumpleaños de la abuela. No volveremos del flashback hasta el final de la película, en una aleccionadora secuencia sobre el efecto de la familia sobre la formación del carácter.

El viaje en tren sirve como primer ejemplo de las numerosas diferencias existentes entre la sociedad de hace 30 años y la actual. El viaje a Bretaña les llevará apenas tres horas, en cómodas butacas, compartiendo un amplio vagón con gente de diverso origen y nacionalidad, pero muy individualistas. En el pasado, el viaje duraba “tan solo seis horas”, y ocho personas se hacinaban en un compartimento con asientos comunes.

Este tipo de detalles referentes al pasado abundan a lo largo de la película, y harán las delicias de todos aquellos que hayan nacido de los setenta para atrás, cuando no existía la actual obsesión por la seguridad y toda una familia se metía en un “dos caballos”  para ir a la playa.

El Skylab

La narración fluye sin problemas, de un personaje a otro, de una situación a otra. Por momentos parece que estemos viendo un documental sobre esta familia francesa, que no se diferencia tanto de una española, o italiana. Parece que estemos allí, sentados con ellos a la mesa, escuchando sus confesiones, sus miserias y virtudes, como cuando una de las tías de Albertine confiesa a sus asombradas cuñadas: ”mi marido me toma veinte veces todas las noches

La tragicomedia de la vida se impone, y el retrato final, espontáneo, fresco, alegre y triste a la vez, deja el sabor de boca agridulce de la vida misma. Las aventuras de Albertine nos recuerdan que la infancia está hecha de magia y golpes que, los recordemos o no, han hecho de nosotros los adultos que somos ahora.

El Skylab es, pues, una película sencilla y divertida. Sin efectos especiales, sin giros rebuscados de guión, sin un plan de marketing mundial. Tan sólo un puñado de memorias ejemplarmente sintetizadas en un guión, un elenco de increíbles actores bien dirigidos, y el valor de dejar la cámara el tiempo necesario para que este personaje cuente tal anécdota o aquel cuente su historia de terror. La vida recreada sobrepasa la pantalla y se presenta al espectador como es. Cine en estado puro. Vida vibrante.

Me hubiera gustado haber podido decir en algún momento de mi adolescencia esa frase que Albertine le suelta a su primo antes de salir a bailar con el chico que le gusta: “Sujétame las gafas, que voy a bailar punk”.

Trailer

 

Quino A. Ventura


Titulado en Dirección Cinematográfica.