Gangster Squad: Brigada de élite
Follow Ruben Fleischer
8 feb 2013

Gangster Squad: Brigada de élite

Nota Muvin.es
6.5
Lo bueno: Un puñado de secuencias reseñables, gracias al carisma de sus actores.
Lo malo: El final es torpe y simplón incluso para un film así.
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Después del éxito de esa rotunda obra maestra que es L.A. Confidential (1997), Hollywood ha vuelto su mirada hacia el cine noir ambientado en los 40 y 50 en numerosas ocasiones, si bien sus resultados han sido siempre fallidos (Hollywoodland, Allen Coulter, 2006), o directamente mediocres (La Dalia Negra, Brian DePalma, 2006). Allí donde en el film de Curtis Hanson todo olía a puro cine negro americano, auténtico, violento, clásico y a la vez intensamente moderno, en sus hermanas pequeñas queda siempre impostado, falso, de cartón piedra. Así no es de extrañar que uno de los acercamientos más veraces lo diera Woody Allen con su La maldición del Escorpión de Jade (2001), por más que su mirada se enfocara más a la screwball-comedy.

Gangster Squad

Con la intención de resucitar el espíritu del mítico film basado en la novela de James Ellroy, Warner (no por casualidad la misma distribuidora que aquella) pretendía jugar una gran baza en los Oscar con Gangster Squad, un film clásico de gángsteres ambientado en 1949 que, a la manera de la inmortal Los intocables, narra cómo un grupo de policías al margen de la ley se enfrenta al imperio del crimen de Mickey Cohen, uno de los más famosos criminales de la historia de Estados Unidos.

Claro, que si la intención de Warner era recuperar el sabor clásico del noir, jamás deberían haberle confiado la dirección a Ruben Fleischer. No me malinterpreten; la película que le lanzó a la fama, Bienvenidos a Zombieland, es excelente, y puso en escena a un director de ritmo vertiginoso, gran sentido del humor, y control del montaje. Y desde los primeros minutos de Gangster Squad, Fleischer es fiel al estilo que convirtió en un éxito su ópera prima (y arruinó su segunda obra, la olvidable 30 minutos o menos): montajes musicales, ralentizaciones, cierto gusto por la violencia casi de cómic y guiños paródicos. Y de entrada, ves cuán equivocada es la elección de un cineasta tan moderno y joven para un film de estas características, incapaz de insuflar vida y verdad a un mundo que tan sólo le es reconocible por las películas que haya visto.

Gangster Squad

Sin embargo, conforme avanza el metraje, esta “modernidad” intrascendente con la que Fleischer se ha acercado a la historia acaba siendo el principal aliciente para que el espectador disfrute del film. Y eso se debe a que, pasados ya suficientes minutos, cualquier vidente con dos dedos de frente sabe que sería su error pedirle peras al olmo, que la película nunca va a ir más allá, que se va a quedar en un mero entretenimiento sin más consecuencias, que no pretende ser turbia y profunda como L.A. Confidential, ni grandiosa y operística como Los intocables. Pedirle otra cosa a un film con un guión como éste sería, repito, un error nuestro. Porque el libreto de Will Beall es tan tópico, insustancial, y vago, que uno no puede sino pensar que debe ser a propósito, y que es culpa nuestra haber salivado ante semejante historia y un reparto lleno de primeros nombres. No hay nada en el guión de Beall que no hayamos visto ya antes: la trama principal es prácticamente un calco del clásico de DePalma de 1987, su desarrollo es cuanto menos anodino, y sus personajes, puros esbozos, una retahíla de tópicos que, alguna que otra escena destacada aparte, finaliza con tanta intrascendencia como empezó.

Con semejante guión entre manos (pensemos que Beall sólo tiene en su haber algunos episodios de la anodina serie “Castle”; si bien está trabajando en los libretos de Arma Letal 5 y Justice League… para echarse a temblar, oigan), no es en absoluto descabellado que al final Fleischer opte por homenajear sus películas negras favoritas: desde la ya mencionada Los intocables (el acribillamiento de la casa de Brolin, calcado al que sufría Sean Connery; el duelo final en el hall de un hotel, con el mismo tempo que el mítico tiroteo en la estación de aquella, incluido un plano exacto que tan sólo cambia a Andy Garcia por Ryan Gosling), a Uno de los nuestros (el plano secuencia que sigue a Gosling desde la calle al interior de un local nocturno), amén de referencias a filmes como el Drácula de 1931 (“Son los hijos de la noche. Escucha su música”, es la primera frase del film, extraída directamente del clásico de Tod Browning), El ídolo caído, o Toro salvaje.

Gangster Squad

Y es el magnífico reparto de la película el primero en saber que no hay que tomársela demasiado en serio, que es poco más que un juego, y que lo mejor es pasárselo bien, coger el cheque, y a otra cosa. Así, Ryan Gosling está encantador en su papel de canalla cínico pero noble y de gran corazón, Sean Penn se lo pasa pipa resultando conscientemente excesivo y sobreactuado, homenajeando un poco a De Niro por aquí, a Pacino por allá, y voilà, gángster de libro (ahora bien, Penn capta enseguida la importancia del pasado exboxeador de Cohen, por lo que su presencia física resulta realmente amenazadora), Nick Nolte lucha por respirar, y Emma Stone complace a aquellos que, como yo, siempre hemos fantaseado con una Jessica Rabbit de carne y hueso (el pelo, el vestido, el color, todo en la presentación de su personaje recuerda a la femme fatale de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, un guiño más de Fleischer). Lástima que nadie le avisara a Josh Brolin del cachondeo general, por lo que éste acabe resultando el más encorsetado de todos los personajes, el más incómodo, el que acapara más sentencias supuestamente importantes y carga con el peso de la historia, sin saber que ni él ni la trama van a ningún lado.

No podemos obviar la polémica que ha rodeado la película desde septiembre del año pasado, fecha en que originalmente iba a estrenarse. Pero la matanza que tuvo lugar en un cine americano durante el estreno de El caballero oscuro. La leyenda renace obligó a la Warner a descartar una escena similar que mostraba un tiroteo en un cine y trasladarla a un sitio distinto, momento en que aprovechó para rodar secuencias adicionales, ajustar escenas, personajes, etc, originando que se disparasen los rumores sobre que la película no convencía a nadie, y retrasando su estreno hasta enero de este año, algo que, como la historia del cine ha demostrado en numerosas ocasiones, nunca suele funcionar.

Gangster Squad

Pero más allá de eso, Gangster Squad nunca pretende ser una gran película, y tan sólo decepcionará a quienes esperen algo de ella. Yo caí en la cuenta pronto, y eso me permitió disfrutar de alguna que otra escena notable (el asalto que lleva la Brigada al Casino de Cohen, perfectamente coreografiado; el tiroteo final en el Hall, impactante, ruidoso), así como de su sentido del humor (el personaje llamado Navidad <sic> Ramirez; todo lo que ocurre en una prisión en las afueras de Los Angeles). Casi dos horas pues, de cine tan vacío como entretenido. ¿A quién no le apetece algo de intrascendencia de vez en cuando?

Ah, y la próxima vez que en un pase de prensa nos pongan la película doblada, agarro y me voy. Y la crítica que la haga Constantino Romero.

 

Mario Hernández


Titulado en Dirección Cinematográfica.