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Follow Director: José Luis Garci. Estreno: 7 sept 2012

Holmes & Watson. Madrid days – Crítica

Nota Muvin.es
6.0
Lo bueno: La relación entre los personajes de Víctor Clavijo y Macarena Gómez, y el trabajo de ambientación del gran Gil Parrondo.
Lo malo: Pensar que, con un guion que cuidase mas los personajes y la trama, y respetase mas la mitología sherlockiana, podría habers sido una buena película.
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¿Garci haciendo una película de Sherlock Holmes? ¡¿PERO NOS HEMOS VUELTO LOCOS O QUÉ?! Arf. Ya está. Ya me he desahogado. Vayamos con la peli.

Que una cosa quede clara. Garci me parece una opción maravillosa para charrar sobre cine, sobre películas, sobre estrellas, mientras te inflas a gintonics y whiskys de medianoche, y alguien toca una suave melodía a piano en un café madrileño vacío de los de antaño. Ahora bien, como cineasta… Qué quieren que les diga. Eso ya es otro cuento. Y conste que sus primeras películas me gustan mucho: es innegable su valor como cineasta de la Transición (Solos en la madrugada, Asignatura pendiente), firmó dos de las mejores pelis de cine negro español de siempre (El Crack I & II), y trajo el primer Oscar patrio a casa (antes de que Almodóvar se dedicara a quitarle mérito al asunto). Vamos, que José Luis Garci es un grande del cine español. Otra cosa es que desde los 90 se haya dedicado a contar historias que, aparte de a él, no le interesan a nadie, basándose casi siempre en novelas clásicas españolas, con su personal estilo lento-moroso-tedioso, teñidas de un hálito nostálgico de un pasado idealizado. Una le salió estupenda (El abuelo), otra tiene sus hallazgos (Tiovivo c.1950), Ninette era sencillamente vergonzosa, y la mayoría… provocan más indiferencia y bostezos que otra cosa. A todo esto no hay que olvidar su fama de cineasta del PP (Esperanza Aguirre no le da 15 millones de euros a cualquiera) para comprender que la figura de Garci no es precisamente bien vista por todos en el mundillo.holmes01

La idea de realizar un filme sobre Sherlock Holmes, como contó el propio Garci en la rueda de prensa (a la que nos quedamos por el ágape posterior; no hay nada más peligroso que un crítico con el estómago vacío), proviene de Eduardo Torres Dulce, fiscal general del Estado y amigo de Garci, que pertenece a uno de estos clubes holmesianos que incluso creen en la existencia del detective de Conan Doyle (frikis con pasta, vaya). El argumento era enfrentar a Holmes con Jack el Destripador (como ya habían hecho filmes anteriores, como la estupenda Estudio de terror, de 1965, o la no tanto Asesinato por decreto, de 1979), en un entorno ajeno al detective: la Madrid de finales del siglo XIX. Y ahí entra el interés de Garci, a quien el misterio del Destripador, Holmes, o la trama detectivesca le importan bien poco: a Garci sólo le interesa reconstruir, nuevamente, una España ya desaparecida, la España de los cafés y las tertulias, la de las luces del nuevo siglo y las sombras que conllevan, los ropajes, los lugares. Lo demás, es tan sólo un adorno.

Y es, por lo tanto, en los apartados técnicos donde más puede lucirse el film, gracias a la fotografía de Javier Palacios y a los decorados del maestro Gil Parrondo, que construye multitud de interiores, donde se desarrollan la mayor parte de la película. Pero la falta de presupuesto se nota (en ocasiones, los planos exteriores de situación, tanto de Madrid como de Londres, son dibujos, algo a lo que ya recurrió Carlos Saura en Io, Don Giovanni), y los decorados acaban por hacerse excesivamente visibles: le falta suciedad, realidad, consistencia, a esa Madrid de 1890 que Garci idealiza en exceso, y que el espectador no termina de creerse, agradeciendo cuando la cámara sale al exterior, como las escenas que se desarrollan en el Parque del Retiro, acaso las más hermosas del conjunto.

Garci comete un error dejando de lado la trama, y con ello a los personajes, pues en la película palpita mucho más de lo que finalmente vemos. La historia es, a priori, interesante: una especie de “copycat” de Jack el Destripador que ahora ataca en Madrid, y que está tremendamente conectado con la clase política, la guerra de clases y la corrupción urbanística (lo que acaba resultando sorprendentemente actual). En cuanto a los míticos personajes de Conan Doyle, qué decirles: nos los han cambiado. Están ahí, pero no. Y eso que hay apuntes interesantes: un Holmes cansado, melancólico, deseoso de retirarse, y, sobre todo, enamorado; y un Watson ligón y amante de las mujeres. Pero son apenas pinceladas, que a Garci no le interesa para nada desarrollar, pese al esforzado trabajo de sus dos protagonistas, Gary Piquer y José Luis García Pérez, correctos, pero desamparados, vendidos. Abandonada la relación entre Holmes y Watson (que, como sí han sabido ver los responsables de esa obra maestra televisiva, la reciente y brillante Sherlock de la BBC, es la piedra angular de toda historia holmesiana que se precie), los personajes más empáticos para el espectador acaban siendo el periodista encarnado por Víctor Clavijo y la cabaretera que interpreta con desparpajo Macarena Gómez, frente a personajes desdibujados (Enrique Villén daba para mucho, mucho más), desaprovechados (la Irene Adler de la excelente Belén López), o sencillamente irritantes (Leticia Dolera como la señora Watson). Atención al breve papel del Ministro de Justicia y antiguo alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, como su antepasado el músico Isaac Albéniz, por el que seguramente será galardonado con un Goya, o dos, al Mejor Lo Que Sea, en la próxima gala, a menos que la aborten. Perdón. Recorten

En definitiva, Garci ha intentado su propio pastiche holmesiano a lo Billy Wilder y su La vida privada de Sherlock Holmes, y se ha quedado en eso. La semejanza no es gratuita: ambas pretenden ofrecer una visión diferente, y personal, del detective, en una mezcla de film de misterio y comedia dramática. Pero la película de Garci pasa de puntillas sobre su trama como para generar ningún tipo de misterio; carece de humor para ser considerada una comedia; y descuida a sus personajes lo suficiente como para que el drama no importe. Aspectos, ambos tres, que Wilder cuadró a la perfección en su (mutilada) obra maestra de 1970, donde además de presentar un Holmes distinto, también melancólico y enamorado, se mostraba respeto por él y su canon literario, ése que muchos fanáticos (sin necesidad de pijos clubes londinenses) conocemos al dedillo, y que evidentemente Garci no. Ni le importa. Sólo le interesa ese (falso) reflejo de Madrid a través de una gran multitud de escenas, algunas vergonzantes (Holmes disertando en el tren sobre España, y llegando a hablar maravillas del toreo <aunque eso sí, defendiendo inmediatamente a aquellos que lo consideran una barbarie, por eso de no pillarse los dedos>), pero también otras excelentes (la conversación entre Holmes y Benito Pérez Galdós, un estupendo Carlos Hipólito; el asesinato de uno de los personajes principales), a lo largo de 134 eternos minutos, con un ritmo que no sé si es lento, o directamente no existe.

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Pero ya ven. Les juro que antes de ver la película, había algo en mí que me incitaba a destrozarla, a escribir esta crítica riendo malévolamente, y echando veneno por el colmillo. Pero ahora… Y es que, con todo, Holmes & Watson. Madrid Days tiene algo… algo que no tengo ni idea de qué es. Un no sé qué que qué sé yo. Algo que la convierte en una extrañeza completamente coherente en la obra de José Luis Garci, y una rareza muy, muy raruna en la filmografía de Sherlock Holmes, personaje que está viviendo una más que interesante resurrección (que empezó, todo sea dicho, con la ya mítica House… aunque de eso quizá les hable otro día), como demuestran los divertidos (aunque desaprovechados) filmes de Guy Ritchie y Robert Downey Jr., laya mencionada serie de la BBC, o el próximo estreno televisivo de Elementary, donde, como en Sherlock, se traslada al detective a nuestro tiempos… aunque en Nueva York, y con Watson convertida en mujer con los rasgos de Lucy Liu. Para originales, los yankis.

Lo cual no hace sino demostrar que Garci, pese a lo que se diga, y a John Ford y qué grande es el cine, es un cineasta tremendamente moderno. Y si no, esperen a su próximo proyecto: una nueva adaptación de La Regenta… en 3D. Toma ya. Temblando estoy.

Holmes & Watson. Madrid days - Crítica, 8.0 out of 10 based on 1 rating
Mario Hernández


Titulado en Dirección Cinematográfica.