Shanghai poster cartel
Follow Dirección: Mikael Håfström. Estreno: 7 sept 2012

Shanghai – Crítica

Nota Muvin.es
7.5
Lo bueno: Una historia clásica de cine de espías en la mejor y más clásica tradición del género.
Lo malo: Unos malvados no del todo verosímiles debido al romanticismo que impregna toda la historia.
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El título de la película hace referencia a la única de las grandes ciudades chinas que, en los meses previos a la entrada de Estados Unidos en la 2ª Guerra Mundial, allá por diciembre de 1941, aún no había sido invadida por Japón, aunque sí había presencia de sus tropas desde 1937. Shanghai es un hervidero de intrigas, una ciudad peligrosa donde las mafias, los soldados japoneses y la Resistencia china convierten las calles en campos de batalla noche tras noche.

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A este sugerente escenario llega poco antes del 7 de diciembre de 1941, fecha del ataque japonés a Pearl Harbor, Paul Soames (John Cusack), agente de la Inteligencia Naval Norteamericana. Su misión es infiltrarse en las altas esferas de los alemanes y averiguar todo lo que pueda sobre la relación de los nazis con Japón, para lo cual se hará pasar por un periodista pro-nazi. Además investigará el violento asesinato de su amigo Connor (Jeffrey Dean Morgan), también agente de inteligencia. Pronto se verá envuelto en un romance con Anna (Gong Li), la mujer de un peligroso jefe de las triadas, Anthony Lan-Ting (Chow Yun Fat), a la par que el rastro de su amigo le lleva a enfrentarse con el siniestro jefe la inteligencia nipona, el capitán Tanaka (Ken Watanabe)

“Shanghai” es ante todo una película romántica de espías, por un doble motivo. Primero porque la motivación principal de todos los personajes tiene que ver con eso que se supone que mueve el mundo, que es el amor. Y segundo porque los cineastas han fabricado una película enamorada del cine negro más clásico.shangai02

Ecos de “Casablanca” y del “Tercer Hombre” resuenan en todos sus fotogramas;  de las películas de Bogart/Spade, con su gabardina y sombrero; los callejones oscuros y las sombras expresionistas; la omnipresente lluvia en los momentos clave de la película; los casinos, fumaderos de opio, bares de marineros, falsificadores, traidores, espías… se suceden ante los ojos del espectador guiados por la seductora voz en off del detective protagonista, desgranando sus motivaciones y sus próximos pasos a seguir.

El guión, creado por Hossein Amini, guionista de “Blancanieves y la leyenda del cazador” y “Drive“, avanza ágil, interesante, poco predecible, con numerosas secuencias de acción, con personajes creíbles –si nos dejamos llevar por el lado romántico de la historia–, y con algunas secuencias magistrales, de esas en que los actores lo dicen todo sin pronunciar una sola palabra.

La dirección del sueco Mikael Håfström es clásica y elegante, a imagen y semejanza de los clásicos de Hollywood, con ese estilo “transparente” diseñado para que la historia envuelva al espectador y le haga olvidar por completo al equipo creador detrás de las cámaras.

El mismo clasicismo y efectividad se repiten en la ambientación, que nos presenta un Shanghai de los años 40 en el que tanto los decorados como el vestuario y la iluminación están diseñados para que sean lo más arquetípicos, hermosos y cinematográficos posible. Desde el mayor casino de la ciudad, en el que todo recuerda a aquella sala de fiestas, también en Shanghai, de “El Templo Maldito” de la saga de Indiana Jones, hasta la abarrotada estación del tren de la secuencia final, que remite directamente a la de París en Casablanca, solo que ahora son los nipones ocupando Shanghai, y no los alemanes ocupando París, los que ponen en peligro la vida de la enamorada pareja protagonista.shangai03

“Shanghai” es el segundo proyecto de la Wenstein Asian Film Fund, una compañía cinematográfica que Bob y Harvey Wenstein, los últimos magos de un Hollywood que va cuesta abajo y sin frenos, crearon con la intención de expandirse al imprescindible mercado asiático y de paso abaratar costes de producción. Shanghai costó 10 millones de dólares, que en Hollywood no daría para gran cosa, pero que en Asia es toda una superproducción.

Aún así la película, que estaba lista para su estreno antes de diciembre de 2008, no ha llegado a Europa hasta 2012 (en Reino Unido ha salido directamente en Blu-ray), y aún no se ha estrenado en EEUU, hecho que los Wenstein explican aduciendo “problemas políticos que no tienen que ver con la película”.

El rodaje tuvo lugar entre Londres y Tailandia después de que China retirara el permiso para rodar en Shanghai cuando ya llevaban tres meses de preproducción allí. Los estrenos en Asia fueron en 2010 y, según Wenstein, la película funcionó muy bien tanto en China como en Japón, hecho debido a que, también según Wenstein, el film estaba diseñado para el público oriental. De ahí el peso de su estrellas asiáticas, los chinos Chow Yun Fat y Gong Li, y el japonés Ken Watanabe; y el trato amable que el guión les dispensa a sus personajes.

En resumen, “Shanghai” está hecha, además de para los fans de sus excelentes actores y actrices protagonistas, para amantes del cine negro más clásico, de las aventuras románticas y del cine de espionaje bélico. Una buena historia que no busca más que entretener y recordarnos que, por muy turbulentos que sean los tiempos, nunca lo serán tanto como nuestros corazones, a los que un amor apasionado puede hacer perder el norte en el momento más peligroso de nuestras vidas.

Y, si jugamos bien nuestras cartas, siempre nos quedará París. ¡Perdón!, Shanghai.

Shanghai - Crítica, 4.3 out of 10 based on 4 ratings
Quino A. Ventura


Titulado en Dirección Cinematográfica.