Intercambio Equivalente

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Recupero una entrada que escribí en mi antiguo blog, una reflexión que me parece interesante y que he recordado después de ver la película “En busca de la felicidad”. Un peliculón sobre el que hablaré próximamente. La entrada original aquí.

“La gente no puede ganar nada sin perder nada. Debes presentar algo de un valor similar para ganar algo. Este es el principio del intercambio equivalente de la alquimia. Cuando éramos jóvenes nosotros creíamos que esa era la verdad del mundo.” Full Metal Alchemist.

Bueno… Una reflexión sobre las dos primeras frases, que son las que interesan.

Tu esfuerzo VS El de los demás. Cosas que no se pueden comparar.

El esfuerzo no se puede medir. Jamás puedes decir que a ti te ha costado más conseguir lo mismo que ha conseguido otra persona.

Muchas veces, cuando consigues algo piensas en lo que te ha costado, pero ves a otra persona que para conseguir lo mismo, aparentemente lo ha tenido mucho más fácil… Lo cual puede parecer frustrante. Unos son más afortunados y no tienen problemas económicos, por ejemplo, y pueden dedicarse a estudiar una carrera plenamente. Otros, al contrario, tienen que buscar un trabajo para apoyarse económicamente, incluso teniendo que dejar de estudiar en ocasiones; a parte pueden tener muchos otros problemas: que les cueste más memorizar o asimilar conceptos, que les cueste tener una constancia en el estudio, o aún peor, problemas familiares… Y al final el título que se consigue será el mismo para todos, pero unos habrán empleado más trabajo que otros.

Por lo tanto… Podemos pensar que el destino hace que unos seamos más agraciados que otros, que unos tendrán más facilidad para ciertas cosas debido únicamente a las circunstancias, al azar, sin que el esfuerzo empleado por cada uno importe… Bien, pues yo no lo creo así. A pesar de que unos puedan tener más suerte y tener más facilidades, cada uno debe labrarse su propio destino. Incluso las personas que aparentemente tengan más facilidades tienen sus, para ellos, grandes problemas, que a otros pueden parecer tonterías.

Para ti tus problemas pueden ser suspender un examen, discutir con un amigo/a, no tener dinero para la gasolina de tu coche… Para otros sus problemas pueden ser el acostarse cada día rezando porque no caiga una bomba en su casa y no vuelva a despertar nunca más. O que entren unos hombres armados en su casa disparando a bocajarro. Los problemas no son mejores ni peores, son sólo problemas.

Evidentemente, unos somos más afortunados que otros. Pero está en las manos de cada uno el hacer lo posible por conseguir lo que quieres. Las metas de cada uno serán distintas. Unos luchan por conseguir un simple trabajo, otros por tener un lugar donde vivir, otros por sacarse una licenciatura, otros por sobrevivir cada día… Pero nosotros debemos hacer lo posible por conseguir nuestras metas, aunque lo más difícil no sea eso. Lo que es realmente más difícil de todo esto es el aprender a soportarlo y llevarlo lo mejor posible, convivir con ello. Debes pensar en tí mismo, en tus metas, en conseguirlas, en recorrer el camino y, mientras lo recorras, sentirte bien contigo mismo, porque de hecho vas a pasar toda tu vida contigo mismo.

Así que sé positivo y optimista, no vale la pena malgastar el tiempo en cosas negativas, incluso lo malo tiene su parte buena:

Sé optimista. Inténtalo.

Muchas veces intentamos conseguir algo, y para ello invertimos nuestro tiempo, nuestro esfuerzo… ¿Pero realmente vale la pena ese esfuerzo? Eso es algo que sólo uno mismo puede valorar. Muchas veces puedes creer que lo que haces vale realmente la pena para conseguir tu fin, tu meta, pero quizá luego no consigas lo que querías. Al contrario, otras veces puedes pensar que no vale la pena intentarlo, que será imposible, pero si no lo intentas, nunca lo sabrás… En estos casos se trata de adoptar una actitud positiva y si quieres conseguir algo, nunca quedarte de brazos cruzados, quien algo quiere algo le cuesta, y hay que esforzarse por ello.

Ahora bien, el esfuerzo empleado después de haberlo intentado… ¿vale la pena?, ¿será equivalente a lo que al final obtendremos?. A veces no conseguimos lo que queremos. Quizá las cosas no acaben como nos habría gustado. Pero no por ello no hemos ganado absolutamente nada. Hemos ganado experiencia, hemos aprendido de ello, y, sobretodo, si no lo hubiéramos intentado, nada de lo que ha pasado habría pasado. Y seguro que de todo lo que haya sucedido habremos aprendido mucho. Hemos ganado una experiencia más, con sus cosas buenas y sus cosas malas, y probablemente nunca la olvidaremos, así que realmente mereció la pena intentarlo. Quizá nos sirva de preparación para una posible próxima oportunidad, y esque tampoco hay que tirar la toalla demasiado pronto, y si esa oportunidad llega, sabremos mejor qué hacer.

Iván Otero


Artista audiovisual. Titulado Superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos, con más de tres años de experiencia en el sector, amante del arte y la cultura y apasionado del mundo audiovisual.