Crónica de un mononucleósico

  • Facebook
  • Twitter
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Email
  • RSS

Octubre 2007 

Domingo 7: Llego a casa por la noche. Dolor de cabeza repentino. ¿Qué me pasa? Qué raro…

Lunes 8: Constipado. Pero… ¡si no he cogido frío! A saber.

Martes 9: Por la noche empieza a dolerme la garganta. Me recuerda a una faringitis que tuve hace cerca de 2 años. Creo que llegué a escupir con algo de sangre, así que decidí ir al médico al día siguiente.

Miércoles 10: Voy al médico. Me dice que es faringitis, que tome analgésicos y que si empeora tome antibióticos durante 6 días.

Jueves 11: Me siento igual, puede que peor. Decido empezar con los antibióticos. Más tarde me daría cuenta de que quizá me había precipitado.

Viernes 12: Aprovecho cita que tenía con mi médico. Le digo que me siento ya muy bien, que si tengo que seguir con los antibióticos (Augmentine). Me dice que sí, que tengo que acabar el tratamiento, que si no puedo hacerme "inmune". (Empieza la desinformación, podría haber sido más claro…)

Sábado 13: Me encuentro de lujo, pero procuro cuidarme un poco la garganta. Sé que aún no estoy del todo bien. Salgo por la noche un ratito, en plan relajado. Al final me empieza a doler la cabeza.

Domingo 14, Lunes 15: Me encontraba bien, pero es como si estuviera yendo a peor. No me lo explicaba, se supone que el antibiótico ya había hecho su efecto y lo estaba tomando. El lunes por la mañana decido dejar de tomarlo, un día y pico antes de terminar. Me daba la impresión de que no me estaba sentando bien.

Martes 16: Descanso en casa todo el día. Me siento mejor. No me consta nada más.

Miércoles 17: Descubro un bulto enorme en el lado izquierdo de mi cuello, por debajo de la mandíbula. Era una adenopatía, característica importante de la mononucleosis. Pero yo aún no lo sabía.

Voy por la noche al médico de urgencias. Puntualizo que sentía que el antibiótico no me sentaba bien, aunque no sabía explicarle bien por qué. Me dice que siga con el antibiótico, que no tenía que haberlo dejado. Pero unas 7 horas después de volver con el antibiótico, el dolor de garganta parecía de vuelta.

Jueves 18: La garganta me dolía más y dormía mal. Volví al médico de urgencias, no me convencía el diagnóstico del día anterior. Le repetí e insistí en que pensé que el Augmentine no me sentaba bien. Pero él me dijo que no tenía nada que ver.

Se equivocaba.

¿Jueves 18 / Viernes 19?: No sé cuando fue exactamente, sólo recuerdo que el dolor de garganta seguía igual, y era bastante fuerte. Me costaba más dormir. Así que volví al médico de urgencias con unos ganglios enormes en el cuello y otro médico me dijo que tenía mononucleosis. Me dijo, dando impresión de que no era nada grave, que sólo esperara aliviando los síntomas con analgésicos, y que dejara de tomar los antibióticos. Desinformación de nuevo, pues pocos días después acabaría en el hospital.

Sábado 20: No podía más. Era imposible dormir más de 2 horas seguidas con ese dolor en la garganta. Comía sopas y purés con mucho esfuerzo. Fuimos a urgencias del hospital. Después de varias horas y un análisis de sangre, me diagnosticaron un posible síndrome mononucleósico. Me dieron cita para el lunes en la unidad de enfermedades infecciosas.

Domingo 21: Horror. Apenas duermo. El dolor es insoportable, cada vez peor.

Lunes 22: El médico me hizo un breve reconocimiento. Yo estaba realmente mal y con una erupción en la piel causada por los antibióticos que me recetaron. Me dijo que tomara buena dosis de Nolotil en mi casa, o que me ingresaba en el hospital. Yo elegía. Según él la única diferencia iba a ser que, en el hospital, me inyectarían el Nolotil "por la vena", pero que tenía que pasarlo igual. Pensé que si esa era la única diferencia, me debería de ir a casa. Es lo que él me recomendó.

Martes 22: No podía tragar alimentos ni agua, el dolor me superaba. Durante estos días apenas había comido ni dormido y había bebido poca agua. Llevaba varias horas sin beber agua. Estaba deshidratado, sentí náuseas y ganas de vomitar. Llegué al hospital mareado y con la boca totalmente seca.

Me ingresaron. Pero no fue como dijo el doctor, pues pasé de ir a peor cada día en mi casa a mejorar considerablemente cada día en el hospital, ni mucho menos fue lo mismo. Poco a poco fui empezando a poder dormir y a poder comer. Me pusieron suero y calmantes desde el primer momento por vía intravenosa, que días más tarde me cambiaron por corticoides que eran más fuertes. 6 días después estaba en casa.

Y esta es mi historia. Sólo pido que los médicos sean más informativos, que te informen de posibles complicaciones o de algo tan sencillo como frente a qué síntomas deberías volver, etc. Normalmente tienes que interrogarles para saber bien lo que te pasa. En definitiva: que no sean tan pasotas.

Iván Otero


Artista audiovisual. Titulado Superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos, con más de tres años de experiencia en el sector, amante del arte y la cultura y apasionado del mundo audiovisual.