A Roma con Amor
Follow Dirección: Woody Allen. Estreno: 21 sept 2012

A Roma con Amor

Nota Muvin.es
7.5
Lo bueno: el humor de Allen (si te gusta), la interpretación de los actores, los momentos surrealistas dignos de Fellini.
Lo malo: El irregular ritmo de la cinta, que aburre un poco hacia la segunda mitad
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A roma con amorTo Rome with Love se ha traducido en nuestro país como  “A Roma con Amor”, aunque después de ver la película en un multitudinario preestreno, queda claro que también podría haberse titulado “Para Roma con Amor”, dado que la última del maestro Woody Allen es exactamente eso, una película dedicada a la “ciudad eterna”, una declaración de amor a Roma o, al menos, a la Roma más cinematográfica y romántica, la de los de callejones anclados en el tiempo, limpios, llenos de turistas, sin vagabundos, sin crisis, apenas sin tráfico y sin contaminación. Una Roma soleada de monumentos, terrazas, azoteas, lujosos hoteles, fiestas en palacios, paparazzi, ristorantes, y donde cualquiera, desde el pizpireto guardia urbano que comienza la narración, hasta el vecino de la Fontana di Trevi que la finaliza, puede ser el narrador de múltiples y románticas historias de amor.

Woody Allen se inventa cuatro historias independientes entre sí, una protagonizada exclusivamente por norteamericanos, otra por norteamericanos e italianos, y dos más sólo por sendos matrimonios italianos; y a la par que homenajea al amor, al cine, a Fellini y a la ópera, plantea reflexiones sobre las cuatro etapas de la vida de un matrimonio: la de antes de casarse, focalizada en el momento en que se conocen los respectivos consuegros, en este caso norteamericanos  e italianos; la de recién casados, aquí una joven pareja de provincias que llega a Roma para una importante entrevista familiar de trabajo; la del matrimonio maduro que de repente salta a la fama mediática  sinsentido; y la del norteamericano ya mayor, que viaja con la memoria a un romance estudiantil, aplicando la perspectiva que le ha dado el paso del tiempo.A roma con amor

El ejercicio que se ha propuesto el que esto escribe es intentar ver la película como si  no conociera de nada a Woody Allen ni su obra ni sus temas habituales. El resultado: la primera vez que aparece ese viejecito frágil y refunfuñón que suelta chiste tras chiste, ya te cae bien. Ya quieres seguir viendo más. Y la película no defrauda. Ni por la propia actuación de Woody Allen, que vuelve a ponerse delante de las cámaras –no lo hacía desde el 2006– para interpretar al eterno judío de Manhattan hipocondríaco y chistoso; ni por las forma cinematográfica, ágil, transparente, elegante y eficaz, con la que el viejo cineasta va desarrollando la película.

Y es que parece que a Allen, a punto de cumplir la friolera de 77 años, y que escribe y dirige una cinta al año, algo que ningún otro director en el mundo puede decir,  no se le agotan la imaginación ni la vena cómica. Como viene haciendo ya desde mediados de los 90, desdobla su personalidad en sus guiones y en éste hay al menos cinco personajes que encarnan distintas de las habituales facetas de Woody Allen, como son la inseguridad romántica, el psicoanálisis, el dinero, la familia, la política, la hipocondría, la muerte, el cine europeo…

Por supuesto que todo en la película recuerda a muchos de los anteriores films de Allen, pero todo es nuevo a la vez. Intentando ver la película como un espectador inocente, que llega virgen (en lo que a Allen se refiere) ante la pantalla ,”A Roma con Amor” resulta una divertidísima comedia de enredos, con grandes momentos surrealistas, y toda una declaración de buen hacer cinematográfico y amor por Europa, la comedia y el ser humano en sus facetas más románticas y sentimentales.A roma con amor

Y además le queda tiempo para dedicar líneas de guión a la crítica y a la autocrítica. Dispara chistes contra si mismo y su controvertida trayectoria vital, contra el Vaticano, contra los hombres de negocios, las estrellas de cine –consagradas o aspirantes–, e incluso dedica toda una historia –protagonizada por el inconmensurable Roberto Benigni– a reflexionar sobre la estupidez y lo efímero de la persecución mediática que se produce hoy en día a esos famosos que son, como dicen en un diálogo, “famosos por ser famosos”.

No podemos dejar de mencionar la aparición de una de nuestras estrellas más internacionales: Penélope Cruz. Según sus recientes declaraciones, consiguió el papel simplemente llamando a Woody Allen y diciéndole “yo sé hablar italiano”. Allen, el viejo pillo, le dio el papel de prostituta; y así el bellezón español en Roma se limita a pasearse por fiestas y restaurantes con un breve vestido rojo pasión, contrastando con la alta sociedad financiera de Roma (todos clientes, claro), y convirtiéndose por un día en la particular pretty woman del recién casado de provincias, al que además enseñará un par de… no, esto sería un spoiler.

O Penélope Cruz no es tan buena actriz, o Woody Allen ha pasado de dirigirla, pensando que el espectacular escote y las largas piernas de Pe nos distraerían de su actuación. Tal vez eso es lo que le ocurrió a él, lo cual explicaría la floja interpretación de la española y el hecho de que su italiano suene más a español que otra cosa. En cualquier caso, debería ser un orgullo nacional el que en una película dedicada a Roma, y al cine italiano, pródigo en rotundas y exhuberantes mujeres como Sofia Loren, Gina Lollobrigida, , Silvana Mangano, Monica Bellucci, etc… este papel sea protagonizado por una española. En Italia, debería ser motivo de revuelta popular.

Con todo y con eso, podría decirse que Penélope Cruz es necesaria en la película, porque para saborear tanta pasta italiana al estilo Manhattan, por sabrosa que sea, nada mejor que un buen tinto español.

Arrivederci.

A Roma con Amor, 9.0 out of 10 based on 3 ratings
Quino A. Ventura


Titulado en Dirección Cinematográfica.