Poster El Hobbit
Follow Dir. Peter Jackson
Estreno: 14 dic 2012

Crítica de El Hobbit: Un Viaje Inesperado

Nota Muvin.es
7.5
Lo bueno: Martin Freeman, un actor extraordinario liderando la parte más lúdica, amena, y divertida de la película, su auténtico espíritu.
Lo malo: No añade nada, ni narrativa ni visualmente, que no estuviera ya (y mejor) en “El Señor de los Anillos”
Nota Usuarios
8.8
(6 votos)
¡Puntúa!
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 8.8/10 (6 votes cast)
  • Facebook
  • Twitter
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Email
  • RSS

Después de que Frodo arrojase el Anillo Único al Monte del Destino, en el fin de todas las cosas, todo cambió para siempre. No sólo para Frodo, o para su inseparable y fiel Sam (siempre lo diré: el auténtico héroe de la trilogía), o para cualquiera de los otros personajes. Cambió la vida de todos sus actores, para bien (Viggo Mortensen, Elijah Wood, Cate Blanchett) o para mal (¿qué ha sido de Sean Astin, Liv Tyler, Billy Boyd, o incluso de Orlando “Blandito” Bloom?). Cambió la vida de su director, Peter Jackson, que nunca, jamás, volverá a hacer nada tan colosal. Cambió la forma de hacer, y de ver, el cine. La forma de entenderlo, rodarlo, venderlo. Cambió la vida de todos nosotros. Porque después de El Señor de los Anillos ya nada, ni nadie, volvió a ser igual.

EL HOBBIT: UN VIAJE INESPERADO

Y aquí estamos, nueve años después de la tercera entrega, once desde la primera, volviendo a los orígenes. El hobbit se estrena, finalmente, después de años de rumores sobre esta precuela de la Trilogía del Anillo, después de vaivenes con las productoras / distribuidoras (el mismo lío que retrasó el estreno de Skyfall, el nuevo –y excelente– Bond), y después de que el director asignado, Guillermo del Toro, se lavara las manos y abandonara la Tierra Media, sin que nadie sepa muy bien por qué. Según la rumorología, Del Toro estaba harto de esperar que se resolvieran los problemas de Metro Goldwyn Mayer para dar luz al proyecto; pero también se comenta que Peter Jackson, a quien después de su “opera magna” no le ha ido precisamente de tirar cohetes (ni King Kong ni Desde mi cielo estuvieron a la altura), no se quería limitar a producir, lo que podría haber provocado ciertos tiras y aflojas entre los dos grandes hobbits de Hollywood.

Una trilogía anunciada

Con Jackson ya en las riendas, se anunció entonces que El hobbit constaría de dos partes, con el fin de poder contar todos los aspectos de la historia y blablabla, lo que no era, evidentemente, sino una operación comercial que, tras haber sido adoptada por la saga Harry Potter, se ha puesto de moda (Crepúsculo, Los juegos del hambre… todas terminaron, o lo harán, dividiendo su último libro en dos películas), dado los pingües beneficios que proporciona con el mismo presupuesto. Sin embargo, en la pasada Comic-Con, ni cortos ni perezosos, Jackson y su troupe anunciaron que finalmente El hobbit será una trilogía, estrenando su segunda parte, La desolación de Smaug, en diciembre del 2013, y la tercera, Partida y regreso, en julio de 2014. Así que tenemos Hobbit para rato. A menos que los mayas lleven razón y se acabe el mundo, lo que aparte de ser un contratiempo para nuestras vidas será un notable desastre comercial para Hollywood, que lleva años viviendo “a largo plazo”.

Un largo prólogo… de imitación

El Hobbit: Un viaje inesperado

Pero centrémonos en este primer El hobbit. Un viaje inesperado. La sensación que me recorría el cuerpo (aparte de pis; son casi tres horas de peli y yo ya no tengo trece años) era que había vuelto a ver La Comunidad del Anillo, pero más rápida, amena y sí, menos profunda. Y es que su estructura es, no ya similar, sino idéntica: desde el prólogo que habla de una batalla del pasado, el comienzo de la aventura en Hobbiton, parada a medio camino en Rivendel, batalla final en el interior de una montaña. Exactamente igual. Y ése es el principal problema, en todos sus diferentes aspectos, de El hobbit. No las comparaciones con su “hermana mayor”, sino que el hecho de haberla convertido también en trilogía recuerda demasiado en su estructura a ESDLA, quedando esta primera película como un (largo) prólogo, una introducción a la aventura en sí, con una dinámica cinematográfica que ha sido completamente fagocitada por la narración televisiva, el continuará, los finales abiertos, etc. Soy incapaz de recordar cuándo fue la última vez que fui a un cine a ver una película épica, de aventuras, o fantasía, que al acabar, realmente acabase.

Así las cosas, al haber imitado, consciente o inconscientemente, a la Trilogía del Anillo, El Hobbit sale perdiendo, tanto narrativa como técnicamente. En lo técnico porque no hay nada que no viéramos ya en ESDLA, la capacidad de sorpresa que dejó anonadado al público de la década pasada ya no está: todos los grandes paisajes, las tomas aéreas, los efectos visuales de batallas y monstruos… todo eso lo hemos visto, no ya en las tres entregas anteriores, sino en los innumerables filmes que han imitado el estilo que Jackson (corriendo un gran riesgo) adoptó  hace once años. Las colosales batallas de Las dos torres o El retorno del rey las hemos vuelto a ver decenas de veces en filmes como Troya o El reino de los cielos; las largas e impresionantes (y digitales) tomas aéreas que hicieron de Jackson un virtuoso se convirtieron en un referente habitual en cada nueva entrega de Harry Potter; los paisajes, decorados y vestuarios se han vuelto menos exóticos gracias a la extraordinaria serie de HBO Juego de tronos. Después de estos diez años, es muy difícil volver a dejar al espectador con la boca abierta.

El 3D y los 48fps

Los Trolls

Lo cual no impide que El hobbit luzca espectacular: su 3D está muy bien empleado en su profundidad de campo (menos en las escenas de acción, donde Jackson patina un tanto con un montaje precipitado que provoca cierta confusión), por más que no sea nada del otro mundo (a estas alturas, el mejor 3D que he visto sigue siendo, curiosamente, en dos documentales: el Pina de Wim Wenders, y La cueva de los sueños olvidados, de Werner Herzog). En cuanto a la polémica acerca de que haya sido rodada a 48 fps queda rápidamente zanjada: la imagen ofrece una nitidez, una definición, una limpieza de movimientos y colores, jamás vista en una pantalla de cine, aunque por contra, el ordenador, los efectos visuales, resultan demasiado obvios, un pelín falsos, en ciertos planos generales. Esa es la realidad. El debate sobre si eso es cine o no, ya lo dejamos para otro día, o para la versión extendida del artículo.

Apostando por lo que funciona

Esas son las dos únicas aportaciones de El hobbit al universo de cinematográfico de Tolkien, provocando el resto una sensación de deja vù no sólo en la fotografía de Andrew Lesnie, sino también en la banda sonora de Howard Shore, magnífica (el tema principal es, sencillamente, maravilloso) pero que se apoya excesivamente en temas ya escuchados en ESDLA. Y esto es responsabilidad, principalmente, de Jackson, que apenas si ha variado su puesta en escena, o su planificación, que nunca deja, eso sí, de ser espectacular, demostrando nuevamente que el neozelandés maneja a la perfección los resortes de la épica cinematográfica moderna, con un gran pulso para la aventura y un trabajado timing cómico. Y aquí es donde entra el gran “¿Y si…” que seguirá a esta nueva trilogía: ¿y si finalmente la hubiera dirigido Guillermo del Toro? ¿Cómo de distinta habría sido? La épica narrativa de Jackson frente a la poesía visual del mexicano. Nunca afirmaré que la película habría sido mejor (Jackson, le pese a quien le pese, hizo una labor titánica y fuera de toda duda en la Trilogía del Anillo; y si bien no ha vuelto a estar a la altura, tampoco Del Toro ha superado nunca su obra maestra, El laberinto del fauno), pero sí que habría sido diferente. Y eso ya había sido algo bueno.

La narrativa cinematográfica de El Hobbit

Galadriel, Saruman y Elrond

En cuanto a lo narrativo, dejemos algo claro desde el principio: por si alguien no lo sabe, “El hobbit” de Tolkien no es sino un relato, un cuento para niños de 300 páginas, sobre un hobbit y unos enanos buscando un tesoro y enfrentándose a un dragón, lo que difícilmente da para dos películas, no digamos ya tres. Esta primera entrega, en sus desproporcionados 169 minutos de duración, apenas si cubre la mitad del libro (lo que deja la otra mitad para la segunda parte; la tercera no tengo ni repajolera idea qué adaptará), estirando de aquí y de allá, inventando, y rellenando con material de otros escritos de Tolkien, así como de sus apéndices. Así pues, Jackson y las dos guionistas que ya adaptaron ESDLA, junto con la colaboración de Del Toro, han introducido a la simple aventura del hobbit Bilbo Bolsón los primeros ecos de lo que acabará desembocando en la Guerra del Anillo, como trama secundaria y con la presencia misteriosa del Nigromante (más tarde Sauron), lo que puede que centre el argumento de Partida y regreso. Sea como fuere, tres películas se antojan excesivas para una historia de aventuras de las de toda la vida, repleta de humor, fantasía y, en su original literario, amenidad. Cuando la película se pone grandilocuente, o demasiado épica, o excesivamente sombría (lo que era habitual, y lógico, en ESDLA; allí hablábamos de la lucha contra el mal y salvar la Tierra <Media>), es cuando se la nota más forzada, mas luchando contra sí misma, contra lo que quiere ser, por obligación, por no desmerecer ante la regla del “más grande todavía” que parece justificar toda secuela, y lo que realmente es.

Sus personajes e interpretaciones

Tampoco en sus personajes aguanta comparaciones. Mientras la Comunidad del Anillo la formaban personajes carismáticos y bien diferenciados, aquí son doce enanos llamados (flipen) Thorin, Balin, Dwalin, Bifur, Bofur, Bombur, Fili, Kili, Oin, Gloin, Nori, Dori, y Ori. ¿Cómo se quedan? Al final, todos acaban componiendo una gran comparsa cómica a excepción del Thorin excelentemente interpretado por Richard Armitage, el único de los enanos con peso dramático (en él se centra toda la expedición). Por su parte, entre los veteranos de la saga, Ian McKellen recupera a su Gandalf con los ojos cerrados, los cameos de Blanchett, Weaving y Wood son meramente anecdóticos, y ver a Christopher Lee siempre es un placer.

Los enanos Bombur, Ori, Dori y Nori

Afortunadamente, ahí está el gran actor inglés Martin Freeman para componer un Bilbo Bolsón perfecto, divertido, que acaba erigiéndose en lo mejor de la película y su principal hallazgo. Freeman, todavía bastante desconocido para el gran público, ha demostrado sobradamente su brillante pulso cómico en la mítica serie de la BBC The office, y es el inmejorable Watson de la no menos magnífica Sherlock (donde el detective es interpretado por Benedict Cumberbatch, curiosamente el responsable de poner voz al dragón Smaug, y al Nigromante). El inglés es ya uno de los pocos actores que utiliza su cuerpo a la hora de interpretar, de ahí que su Bilbo esté tremendamente vivo, sea tan humano (o tan hobbit), y mezcle perfectamente una comicidad brutal (la llegada de Gandalf a su casa) con una honestidad dramática pura, sin excesos ni aspavientos (Bilbo a punto de renunciar a la misión), por lo que se convierte en un gran protagonista alejado de las tribulaciones mesiánicas de su sobrino Frodo. La escena que comparte con Gollum (de nuevo, voz y movimientos de Andy Serkis) se cuenta entre las mejores del film, por la comicidad y entretenimiento que desprenden ambos.

Conclusión

Me habría gustado hablar de El hobbit sin haber tenido que comparar tanto con ESDLA, pero son sus propios responsables, al acomodarse en “lo bueno conocido” los que no me han dejado otro remedio. Aun así, tengan claro que El hobbit es una estupenda película, un entretenimiento de primer orden, más amena, rápida e intrascendente que la Trilogía que tan larga sombra le hace, y que cuando se desembaraza de su espíritu y busca su propio camino, consigue su objetivo. El comienzo del film es buena prueba de ello: sus primeros treinta y pico minutos están llenos de humor (el asalto de los enanos a la casa de Bilbo, donde le saquean la despensa), de alegría, de sentido de la aventura (el comienzo del viaje), sin resultar en ningún momento tonta o carente de profundidad (los enanos entonando una canción de su estirpe, un momento realmente emotivo). Lástima que luego derive en dos horas de set-pièces de acción que, eso sí, están magníficamente resueltas y rebosan espectacularidad (la larga huida por la Montaña de los trasgos <cuyo diseño de personajes y la ciudad que habitan parece tener que ver más con el universo de Del Toro>), o el clímax final contra los orcos, si bien ambas se parecen en demasía a otros instantes de la saga (la primera a las Minas de Moria de La Comunidad del Anillo; la segunda al ataque de los wargos en el acantilado en Las Dos Torres), por lo que gana personalidad en secuencias más sencillas y acordes con el tono de la historia, como el duelo de acertijos entre Bilbo y un cómico-patético-psicópata Gollum.

Gollum

En definitiva, quizá lo que más rabia de es que, lo que hace once años parecía un proyecto sumamente arriesgado y algo descabellado (rodar simultáneamente las tres películas, un rodaje mastodóntico, unos 270 millones de presupuesto en total), y que todo fan de la obra de Tolkien agradecimos, hoy es (casi 3000 millones de dólares recaudados, y 17 Oscar después) una gran y descarada maniobra comercial a la que, por supuesto, vamos a corresponder. Porque esta trilogía de El hobbit, que esperemos tome nuevos rumbos y derroteros en sus dos próximas entregas, va a recaudar (la inflación y el 3D se encargarán de ello) más que la original, pero desde luego no va a tener ni su prestigio, ni sus premios, ni cambiará la historia del cine (lo mismo James Cameron rueda Avatar 2 a 48 fps… ¿y?) ni nuestras vidas. Quizá lo haga con una nueva generación de niños de trece años… Pero cuando se trata de la Tierra Media, yo sigo teniendo trece años.

Crítica de El Hobbit: Un Viaje Inesperado, 8.8 out of 10 based on 6 ratings
Mario Hernández


Titulado en Dirección Cinematográfica.
El Hobbit
desolacion_smaug

El Hobbit: La desolación de Smaug – Primer trailer

La segunda parte de “El Hobbit: La desolación de Smaug” llegará a finales de este año, y… bueno, no sé muy bien que decir después de ver el trailer.... Leer Más »

El Hobbit

El Hobbit y sus secuelas tienen nombre y fecha

Como seguramente ya sabréis, la película de “El Hobbit” -adaptación de la novela y precuela de El Señor de los Anillos- será estrenada en tres entregas como una trilogía.... Leer Más »

Poster El Hobbit

‘El Hobbit’ ya tiene póster

Peter Jackson terminó de rodar “El Hobbit” hace sólo unos días, en este mismo mes de julio de 2012 después de nada más y nada menos que… atención: 266... Leer Más »

El Hobbit, por Guillermo del Toro

El Hobbit, por Guillermo del Toro

Hace algún tiempo ya se confirmó que el encargado de dirigir El Hobbit sería Guillermo del Toro, siendo una estupenda noticia después de ver la calidad de sus películas... Leer Más »