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Follow Director y Guión: Rian Johnson.
Estreno: 19 oct 2012

Looper – Crítica

Nota Muvin.es
7.5
Lo bueno: La improbable mezcla de géneros y referencias que acaba dando lugar a una historia original y arriesgada, y sobre todo, divertida.
Lo malo: La confusión que se apodera del relato en su salto temporal, apenas diez minutos pero que marca una escisión en su excelente ritmo y puesta en escena.
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Quién sabe lo que haría cualquier cineasta español si le dieran medio millón de dólares para hacer una película. Probablemente el productor se quedaría la mitad y con la otra contratarían a Penélope Cruz. Al final solo quedaría para hacer un cutre anuncio donde todo el equipo trabajaría de gratis. Pero el caso es que a Rian Johnson, graduado en la USC de California, y con treinta años, le dieron 500.000 dólares allá en 2005, e hizo la maravillosa Brick, una de las mejores muestras de cine negro de las últimas décadas, con la salvedad de que se ambientaba en un entorno universitario. La protagonizaba Joseph Gordon-Levitt, rostro vagamente conocido gracias a la (entrañable, sí) sitcom Cosas de marcianos. La película era tan, tan buena, que por supuesto fue un fracaso. Pero sirvió para que Rian Johnson fuera considerado dentro de la industria, y rodara un segundo film en 2008, con pesos pesados como Rachel Weisz, Adrien Brody y Mark Ruffalo, Los hermanos Bloom, que no he visto… ni yo ni nadie. Mejor le ha ido a Gordon-Levitt, que se ha convertido, si no en una estrella, en uno de los mejores actores de su generación, sin duda el más arriesgado y camaleónico, como demuestran las excelentes (500) días juntos, Hesher, o 50/50 (papel por el que debería haber sido nominado al Oscar, junto a las otras dos grandes ausencias: Michael Shannon por Take Shelter y Michael Fassbender por Shame; sin lugar a dudas, las tres mejores interpretaciones de 2011), a la vez que ha cultivado una vena más comercial en sendos taquillazos de Christopher Nolan (Origen y El Caballero Oscuro. La leyenda renace).

Looper

Ahora, siete años después de Brick, se han unido para crear un film destinado a ser de culto: la esperadísima Looper, un cruce de actioner y las teorías paranoico-temporales de Philip K. Dick, que al final acaba funcionando mejor como un thriller cargado de tintes negros y, sí, mucho humor.

Y es que Rian Johnson se confirma como un director con un personal y controlado estilo de la puesta en escena, de la utilización del encuadre y del tipo de plano, tan expresivo y narrativo en ocasiones como el propio (y excelente) guión. A este particular, el comienzo es excelente: sirviéndose de una clásica voz en off deudora del cine negro (y de Blade Runner) el “looper” que interpreta Gordon-Levitt nos lleva hasta el futuro de 2044, y sin un exceso de palabrería, y apoyándose en un excelente diseño de producción (ese mundo futuro, más allá de las motos voladoras, es perfectamente posible y reconocible), entramos de lleno en una historia más sencilla de lo que aparenta: el protagonista es un asesino a sueldo que se dedica a ejecutar a hombres que les envían desde el futuro, algo que hace con la misma sencillez, profesionalidad, y metodismo con el que aprende francés, sale de fiesta y se droga con sus amigos, o liga con una stripper. Es en estos momentos donde Johnson da algunos detalles de su tremenda calidad: cada una de las ejecuciones, resueltas en amplios planos generales, interrumpidas por breves pinceladas de la vida del protagonista, son modélicas en lo que a presentación de historia y personajes se refiere. Es a los 40 minutos donde todo da un giro y cambia (algo típico en estas películas de ciencia ficción: recordemos Desafío total, de Paul Verhoeven, que más o menos al mismo minutaje daba un giro radical a su trama), cuando la siguiente ejecución del “looper” resulta ser él mismo… en el futuro.

Aquí es donde Johnson se le escapa un tanto la historia de las manos, y se muestra torpe e innecesariamente confuso a la hora de engarzar una trama con otra, por más que un excelente montaje de secuencias nos muestren el devenir del personaje hasta su edad madura, y vuelva al presente. Al director se le nota incómodo, ansioso por volver a su narración original. Son apenas diez minutos, el cambio de foco narrativo de Gordon-Levitt a Bruce Willis, pero uno está deseando que acabe. Afortunadamente, pasado eso, la historia remonta el vuelo, y comienza la segunda parte, el más puro “actioner” del film, por más que, pese a que los tiroteos y escenas de acción estén correctamente filmados, la película gane enteros cuando estas escenas transcurren en fuera de campo (el tiroteo final en el cuartel general) o cuando los personajes hablan (la conversación en la cafetería entre los dos protagonistas es, sencillamente, maravillosa).

Looper

Y poco más allá de la hora de metraje, pam, nuevo golpe de timón, y el film tira por un derrotero que nadie podía esperarse, pasando a convertirse en una especie de western o cine negro al estilo El último refugio, centrándose casi exclusivamente en la granja (bueno, no es una granja, pero al pensar en un western me ha venido a la cabeza, ea) donde viven Emily Blunt y su peculiar hijo, personaje éste que acaba volcando toda la trama sobre él y su impresionante y peligroso poder telequinético (algo así como una Carrie de cuatro años altamente inestable; una de las mejores secuencias del film es cuando el niño revela sus poderes).

Todos estos giros de guión, más allá de que sorprenden al espectador y vayan siempre donde uno menos se podía esperar (en esto, se trata de una de las películas de apariencia previsible menos previsibles de la historia), hacen que la película se estire quizá más de lo debido, sus casi dos horas no son exactamente largas, pero sí algodilatadas, carecen de la concisión y empuje de su primer acto, y demuestran que Johnson es un director excelente cuando se trata de recrear atmósferas a través de los planos (todos y cada uno de los planos generales de la no-granja son magistrales), de sentar a los personajes y dejar que hablen, y de narrar a través de un estilo de montaje, calmado, conciso, si bien no es el más preciso para narrar un film de acción desenfrenado, algo que Looper parece en ocasiones querer ser, y no puede. Lo cual, dicho sea de paso, no es necesariamente malo.

Looper Making ofPero es en este estilo afín a Johnson, acorde a los planteamientos, narrativos y estéticos, de Brick, donde Looper encuentra su mayor baza y que no siempre los “sci-fi” tienen (véase la nueva e innecesaria Desafío total): un reducido pero excelente grupo de actores. Bruce Willis encabeza el cartel, por más que su personaje no sea el principal (no olvidemos que hablamos de un film de 50 millones de dólares con evidentes intenciones comerciales), y lo hace con una interpretación que recuerda a la de 12 monos, menos paranoica y más física, pues al final Looper, en su intento de film de acción, acaba homenajeando a una de las grandes figuras del género, mister Willis, y se nota: él es quien lleva a cabo las matanzas, quien sale airoso de los tiroteos, quien se carga una red criminal armada hasta los dientes en cuestión de minutos. Un bello y sentido homenaje a un actor que, si bien siempre ha sido irregular y algo limitado, nunca se ha mostrado temeroso a la hora de arriesgarse (El sexto sentido, Moonrise Kingdom), y es por supuesto un mito del cine de acción (Jungla de cristal forever!). A Willis le acompañan la excelente Emily Blunt, actriz que cada vez me enamora más (impecables sus interpretaciones en La reina Victoria o Eternamente comprometidos), por su sencillez, su serena belleza, y su manera exquisita de abordar sus personajes (su primera aparición, rifle en mano, es impresionante); Jeff Daniels, que confirma el excelente momento profesional por el que atraviesa (no se pueden perder su magnífica composición en la extraordinaria serie de Aaron Sorkin y la HBO, The Newsroom), en el personaje más cachondo y divertido del film; y Pierce Gagnon, niño prodigio de una mirada perturbadora e inquietante, capaz de ser el crío más entrañable del mundo y, en la misma secuencia, provocarte caquita en los pantalones; a su cargo está un personaje clave de la película, el más sorprendente, inesperado, y desafiante. Y el niño lo resuelve condenadamente bien. Y, por supuesto, está el auténtico prota del film: Joseph Gordon-Levitt, demostrando una vez más lo dicho, que es uno de los más grandes actores del momento, con una elegancia, un control del cuerpo y de saber estar en la escena impropia de un actor de treinta años. Y, encima, personificando (porque no es imitar, es mucho más) a Bruce Willis, haciendo su personaje treinta años más joven. Más allá de los retoques de maquillaje, que los hay, Gordon-Levitt entiende a la perfección los guiños, registros, dejes y cadencias de Willis, sus miradas y poses, así que cuando los dos están frente a frente, crees realmente que son la misma persona, y acaba resultando una auténtica delicia. Interpretativamente hablando, lo del joven actor en este film es una obra de arte.

Looper

En definitiva, Looper es una de las películas más interesantes de este, y de los últimos años, imperfecta, por supuesto, irregular en su ritmo, que quizá decepcione a los que esperaban un actioner de ciencia ficción al uso, pero que deparará más de una sorpresa a los amantes de Philip K.Dick, Orson Scott Card y otros maestros del género, así como del cine negro, confirmando el gran talento de Rian Johnson y el brillante futuro de Gordon-Levitt (y que aún queda un gran Bruce Willis para rato), en un film sorprendente, imaginativo, original, y arriesgado, un divertimento inteligente con todas las de la ley que, en cuestión de poco tiempo, se convertirá en todo un referente de culto, si no lo es ya.

Al término de la proyección, uno de los críticos (esa gente que llega tarde a los pases y luego charran durante la peli como si estuvieran solos) la definió así: “Es una mezcla entre Akira, Terminator y La profecía”. Pese a lo descabellado de la suma, el caso es que no le falta razón. Así que por tan improbable cóctel, deberían verlo. Porque, desde luego, hay pocos cócteles tan sorprendentes, sabrosos, y disfrutables, como Looper.

Looper - Crítica, 7.0 out of 10 based on 1 rating
Mario Hernández


Titulado en Dirección Cinematográfica.