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Follow Estreno: 24/05/2013

Un amigo para Frank: Crítica

Nota Muvin.es
8.0
Lo bueno: La profundidad presentada bajo su sencillez. Buen desarrollo narrativo.
Lo malo: Algún pequeño error de guión fácilmente solucionable.
Nota Usuarios
8.0
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Espectacular y sencilla. Pero en este caso, la espectacularidad no se basa en efectos visuales, y es que Un amigo para Frank (Robot & Frank) con su bajo presupuesto ($2,5 millones), muestra sus mayores virtudes con la profundidad de su trama. Los aspectos complejos que la misma nos plantea se esconden bajo la sencillez de lo cotidiano en la ficción de un futuro no tan lejano… La sencillez con la que se presenta Frank Lagella, con una sublime interpretación plagada de registros.

Nuestro protagonista, Frank, es un hombre de tercera edad que se empieza a ver afectado por su vejez. Es así como la pérdida de la memoria, el alzheimer, la soledad, lo arisco, o incluso el cansancio de vivir se ven reflejados en un simpático retrato de la vejez con toques de comedia. Es por ello que su hijo, bien acomodado pero a kilómetros de distancia y sin apenas tiempo para ver a sus propios hijos, decide regalarle un robot que podrá ayudarle en su día a día a este anciano que ha perdido el entusiasmo y la motivación.

La ciencia ficción es otro de los muchos aspectos de esta película y seguramente el más evidente. Quienes hayan visto la película española “EVA” (recomendable, por cierto) verán grandes similitudes en estas dos películas que comparten características de producción. Dentro de un contexto muy actual (la biblioteca, aún con sus libros, construcciones en ladrillo…) se construye una ficción que incluye ya los robots, mostrando una transición en la que su integración aún se está terminando de aceptar en la sociedad. Este aspecto nos lo muestra la hija de Frank, presentada por Liv Tyler con una interpretación que, en su momento más visible, desentona y descuadra bastante después de que Frank Lagella nos haya deleitado con su introspectivo desarrollo en la película.

Pero es así como su hija nos muestra esas pinceladas de rechazo hacia un progreso que presenta, cómo no, un dilema moral: ¿Hasta qué punto deberíamos llegar a depender de un robot que haga nuestras tareas por nosotros? Y es que, si no tenemos cuidado podríamos acabar como los humanos de Wall-E.

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Y de pinceladas va el asunto. Pues dentro de toda esa trama principal podemos ver algún otro dilema moral, ya sea o no relacionado con la ficción. El robo. Y aquí casi tenemos la película aderezada con el sutil ingrediente que caracteriza películas como Ocean’s Eleven y sus posteriores secuelas.

Volviendo a la ficción, la película cae inevitablemente en ciertas posibles incongruencias que pueden llegar a chocar al espectador que quizá podrían haberse pulido más, casi inevitablemente como fruto de una justificación narrativa. En algunos momentos uno puede llegar a plantearse como un robot es tan avanzado para algunas cosas, como la comprensión en la comunicación, pero a su vez tan limitado en otras. Se hace extraño que no se hagan presentes las famosas Tres leyes de la robótica de Asimov, o aún peor: Que el robot llegue de fábrica sin tener incorporados procesos que le hagan cumplir con la ley, o incluso, si nos ponemos, dar aviso a las autoridades de posibles infracciones legales (aspecto que daría para otra reflexión moral sobre el control del sistema sobre las personas).

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El caso, es que ese detalle podría haber sido fácilmente solucionado con escasos minutos más de metraje, por ejemplo, que el hijo de Frank hubiese conseguido el prototipo de robot por medio de algún amigo o de su empresa. Sin embargo, al dejar claro que lo ha comprado al mencionar lo caro que le ha costado, queda en evidencia este error de guión. Probablemente uno de los pocos flecos sueltos de esta película, si no el único.

Comedia, ficción, reflexión, introspección, moralidad… Al parecer una película puede dar mucho de sí en sus escasos 90 minutos de metraje cuando no se abusa de los efectos y del impacto visual. Y a diferencia de otras películas infumables (como Argo, con su inmerecido Oscar) esta se hace entretenida y simpática y su narrativa cumple a la perfección, creando cada vez más interés en la historia con un crescendo que sitúa su punto álgido en su tramo final.

Cabe destacar, como nota curiosa, que la película fue rodada en sólo 20 días. Y dicho esto, no puedo hacer otra cosa que recomendar esta película a todo el mundo, pero especialmente a aquellos amantes de la ciencia ficción que, con este visionado, vendrán a sus recuerdos películas como “Yo, robot”, “AI (Inteligencia Artificial)”, la ya mencionada española “EVA”… así como muchas otras.

 

Un amigo para Frank: Crítica, 8.0 out of 10 based on 1 rating
Iván Otero


Artista audiovisual. Titulado Superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos, con más de tres años de experiencia en el sector, amante del arte y la cultura y apasionado del mundo audiovisual.